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Cosmología para incrédulos

Cosmología para incrédulos

Cosmología para incrédulos

Juan Blanco
de Logomaquia
Enero 2005
"El universo no sólo es más vasto y extraño de lo que suponemos:
Es más vasto y extraño de lo que podemos
suponer."

John B. S. Haldane, biólogo

Los rotundos conceptos sobre el espacio y el Universo que manejamos habitualmente corresponden a una cosmología ya bastante desfasada, cuya resistencia a desaparecer es sorprendente, pues ya hace casi un siglo que Einstein abrió camino a la complicada Babel de la Física de nuestros días. Intentaré reflexionar sobre estas abstrusas pero graves cuestiones, a la luz de las últimas perspectivas científicas.

En primer lugar, ¿cuál Universo es ése del que solemos hablar? Pues los astrofísicos asumen actualmente que hay un Universo "observable" (aquel del cual ha tenido tiempo de llegarnos su luz, durante la existencia del mismo), y más allá de él nada puede afirmarse, por definición: pues no podemos ni podremos verlo nunca, está definitivamente fuera de nuestro alcance. Ni siquiera puede inducirse que sea "más de lo mismo", ya que ni aún su homogeneidad (de aspecto, de composición, de leyes) puede comprobarse... Lo que alguien quiera afirmar sobre una posible finitud o infinitud, leyes, etc. del Universo "total", lo afirma por su cuenta y riesgo.
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La actual Cosmología es una cuestión complicada, entre difusa y onírica. Postula cosas tales como una especie de explosión inicial, el BIG BANG, sospechosamente similar a una Creación (divina o nihilista, allá cada cual) donde, conforme nos acercamos a la misma retrocediendo en el tiempo, las leyes físicas que ahora configuran nuestra realidad comienzan a cambiar, a hacerse distintas y terminan por desaparecer. Astrofísicos y premios Nobel dedican actualmente años de trabajo a descifrar qué pudo ocurrir en el segundo 10e-30 o 10e-40 antes de ese extraño comienzo. El propio Big Bang se define como una "singularidad", que es un puro eufemismo para decir un punto sin dimensión sobre el que no sabemos NADA, ni física ni filosóficamente. Pero hay más "singularidades", y pueden estar en cualquier lado, como los agujeros negros, donde "cesan" el espacio y el tiempo y hasta las propias leyes de la materia, o que son quizá "puertas" hacia otros Universos paralelos, igualmente postulados por la Ciencia, por otra parte...

En segundo lugar, ¿de qué ESPACIO estamos hablando? Pues la Teoría de Cuerdas (ahora mismo en auge como la más aceptada teoría universal sobre fuerzas y leyes fisicas) propone ¡entre 9 y 25 dimensiones! del espacio, de las cuales las tres observables son sólo las que más se han expandido... Y tampoco ningún cosmólogo se atreve a afirmar algo hoy día sobre la posible FORMA del Universo, que podría ser plano, curvado, hiperbólico o hasta tórico (como un donut); sin olvidar el ESPACIO-TIEMPO, ese constructo de Einstein que nadie se atreve a refutar por ahora en voz alta, y con el cual los conceptos de espacio y tiempo pierden su sentido... En fin, los últimos descubrimientos cósmicos son ya la repanocha: quizá el 99% del Universo esté compuesto por materia oscura, de distribución y propiedades desconocidas, que quizá sean "wimp" (grandes partículas que interactúan débilmente) o quizá "macho" (objetos masivos con halo compacto, como los agujeros negros y las estrellas tenues), pero de las cuales en ambas hipótesis no se han encontrado apenas rastros. O sea: el Universo está compuesto en su mayor parte de algo que no vemos, ni conocemos, ni comprendemos...
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Así que, de hecho, bucear en las más actuales, refinadas -e ininteligibles- explicaciones científicas del Universo, acaba moviéndonos a risa y a compasión: no sabemos NADA. Y quizá "no podemos" saberlo: desde la epistemología y la neurología se empieza a sospechar que el cerebro, destilado del Universo, es y será -debido a ello- incapaz por siempre de comprender a éste... Todas esas explicaciones que llamamos "científicas" (por ingenuidad y por horror vacui, más que nada) postulan conceptos y leyes tan extravagantes como cualesquiera antiguos mitos protohistóricos, fábulas ancestrales, leyendas, religiones y cosmovisiones de todo cuño. Sólo que cambian los dioses y prodigios por ecuaciones y topologías igualmente alucinantes y absurdas. Con dos conclusiones provisionales: el Universo -el observable, insistamos- tiene quizá unos 15.000 millones de años, y se extiende quizá hasta unos 45.000 millones años luz. Más o menos y hoy por hoy...
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Sobre el conocimiento en sentido contrario: hacia el INTERIOR de las cosas, hacia el micromundo, el panorama científico es similar o peor: por debajo de los protones, neutrones y electrones (familiares pero ya de por sí bastante alucinatorios), bulle un infierno de partículas casi desconocidas (bosones, gluones, fermiones, leptones, quarks...), de carácter y propiedades discutibles, en estructuras concéntricas interminables como muñecas rusas... un panorama con el cual los físicos de lo micro se sienten incómodos pero lo asumen impotentes, pues no tienen nada mejor.
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Todo esto me conduce al motivo de este mensaje: la seguridad de opinión, la dialéctica, el sarcasmo... pueden ser admisibles en cosas como la política, la historia o aún la religión, que han implicado poder y sufrimiento, y que por tanto excitan nuestra ambición y sobre todo nuestro rencor. Pero la metafísica (agnóstica o deificada) de la realidad, ¿cómo puede usarse como arma arrojadiza entre las personas? El ser humano no sabe NADA, en suma, por más indagaciones y modernidades que se quieran, del origen y naturaleza de la realidad donde, por un instante, existe. Ésa es la única verdad, terrible o balsámica, según cada uno quiera o pueda mirarla.
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Casi 3.000 años de elucubraciones -y de sangre para imponerlas- para regresar a Sócrates: "sólo sé que no sé nada"... Por eso, la única manera -desde la ciencia y desde la consciencia- de instalarse sin prejuicios en la existencia, sigue siendo la duda y el asombro. Algo que van reconociendo los físicos, pero que ya sabían bien los poetas, y no por genios sino porque son seres inestables arrastrados por ambas con frecuencia e intensidad.
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Mientras, los monolíticos -religiosos o ateos pero siempre iracundos- con la misma soberbia ignorante, seguirán con la pretensión de guiarnos hacia "su" ridícula y ciega certeza...
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Saludos
Juan Blanco
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PARA AMPLIAR:
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- "Una breve historia de casi todo"
(A Short History of Nearly Everythig).
Bill Bryson - Londres, 2003.
Premio Adventis 2004 para libros de ciencia.
RBA Libros. Barcelona, 2004.
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- "Teorías del Todo. Hacia una explicación fundamental del Universo"
(Theories for Everything. The Quest for Ultimate Explanation).
John D. Barrow - Oxford, 1991.
Ed. Crítica. Barcelona, 1994.
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- "La nueva alianza. Metamorfosis de la ciencia"
(La nouvelle aliance - Métamorphose de la science).
Ilya Prigonine e Isabelle Stengers - París, 1986.
Ed. Alianza. Madrid, 1990.
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